A mi ángel.
Y a veces por ti una lágrima derramaba
Aun recordaba tu voz. Tu yo.
Aun hoy a veces visito la puerta de tu casa,
recuerdo cuando de pequeña doblaba la esquina
y tu rostro feliz de verme llegar.
Recuerdo el corredor donde jugaba,
el mismo que me dio la noticia de tu partida.
Recuerdo olores, voces, canciones, las forma en que te frotabas las manos,
la forma en que las tomabas.
Los platos más ricos que haya comido jamás.
Los juegos más divertidos por las tardes de vacaciones.
Los consejos más sabios que haya escuchado.
Dondequiera que te encuentres hoy te agradezco lo que soy,
lo que de mi hiciste.
Haré lo mejor que pueda, como hubieses querido, como me enseñaste.
Hasta donde las almas nos junten.
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